A pesar de que fue hace ya dos semanas y al final se van a acabar las fiestas y yo sigo sin ponerme al día con los posts, no me quiero quedar sin contar todo lo que pasó el día de la cena de Navidad de mi clase.

Para empezar, tengo que decir que yo no quería hacerla. Este es mi cuarto año, y quitando las salidas con mis amigas de la universidad para despedir el año, nunca había ido a una cena de la clase propiamente dicha. ¿Por qué? Porque nunca me habían invitado, básicamente.
No quiero sonar rencorosa ni amargada, porque la verdad es que yo tampoco he tenido interés en que me invitaran. ¿Por qué debería querer de repente hacer nada con personas con las que no tengo en la mayoría de los casos relación? ¿Por qué debería querer ya simplemente un relación con personas que ni me van ni me vienen? No es que me caigan mal, es que simplemente me son indiferentes del todo. Si no me he interesado en meses en hablarte, ¿por qué iba a querer salir a comer y a emborracharme contigo? Siempre me ha parecido que este tipo de eventos eran hipocresía pura que después daba paso a la vergüenza más extrema al darte cuenta de todo lo que dijiste/hiciste estando borracha. Pero ésa es otra historia.


La cosa es que cuando nos propusieron unas chicas de la clase hacer la cena, lo primero que hice fue torcer el morro y decir que no. ¿Para qué iba a querer yo ir? Mis amigas aceptaron, sin embargo, y acabaron convenciéndome para ir y disfrutar con ellas pasando de los demás, así que al final acepté. La verdad es que me caí del plan unas cuantas veces más (querían ir de discoteca y yo no, y el plan se cambió sesenta veces hasta el punto que se decidió del todo la noche antes), pero allí acabé al final, decidida a pasármelo bien a pesar de todo(s).

Me arreglé y cambié en casa de Serena, con Blair (sí, les puse estos nicks porque son dos enganchadas a Gossip Girl), y aunque llegamos algo tarde a la cena, íbamos riéndonos y pasándonoslo muy bien, como siempre. Así seguíamos al entrar al restaurante, aunque ya se notaba un ambiente rarillo.


Las cosas como son: dentro de la clase hay grupos.
Están los chicos, que son 3 (aunque uno no vino) y se juntan entre ellos pasando bastante de los demás (por eso los adoro) y que venían con la novia de uno (un encanto de chica).
Está el grupo de chicas que se sienta en primera y segunda fila y son un tanto empollonas.
Está el grupo que se sienta justo delante nuestra (en el que se encuentran las 3 chicas que propusieron lo de la cena), y otros más a los que sinceramente no presto la más mínima atención).
Y nosotras, claro, creo que el más grande de la clase, con seis amigas.

A menudo me ha dado la impresión de que a la gente le caíamos mal por el simple hecho de ser tantas. Quiero decir, normalmente a estas alturas de la carrera hay pocos grupos de tantas personas que sean amigas de verdad. Amigas, no compañeras. Hacemos muchas cosas y pasamos bastante tiempo juntas, cosa que por alguna razón no le hace gracia a cierta gente, como si les jodiera que fuéramos amigas porque éso les dificulta la tarea de acercarse a alguien en concreto.


Era bastante inevitable que la gente se agrupara con los suyos en la cena. El ambiente estaba algo tenso sobre todo al principio, pero cuando terminamos de cenar y nos fuimos a hacer botellona al lado de la discoteca, el alcohol nos quitó todas las inhibiciones y la gente se empezó a mezclar.

Cuando empezamos a estar borrachos, por alguna razón alguien empezó a cantar alguna canción de Disney y todos se unieron. Y luego otra. Y luego otra. Y luego la de Phineas y Ferb. Y la de Pokémon. Y ahora la de Hannah Montana. Y la de Friends. Y tararear la entradilla de Cómo Conocí a Vuestra Madre. Y Digimon.

Era para vernos, 15 ó 20 universitarios cantando a voz en grito en medio de la botellona a coro: "¿Y has oído al lobo aullarle a la luna azul? ¿Y has visto a un lince sonreir? ¿Has cantado con la voz de las montañas? Y colores en el viento descubrir..."


Al cabo de un rato, como una de las chicas se estaba haciendo pis decidimos buscar por los alrededores un baño, y al movernos nos dimos cuenta de que estábamos INCREÍBLEMENTE BORRACHAS. Robin tenía todo el pavo, se sentó en unas sillas del Friday's y casi se mata, yo estaba que con la risa me lo iba a hacer encima, e íbamos todas de lado a lado. Encontramos un pequeño pub cerca en el que el vigilante, muy amable, nos dejó pasar a pesar de nuestras pintas (por mucho que finjiéramos estar bien se nos notaba).

El ambiente en el pub era estupendo, y como la mitad de los que estábamos allí no queríamos ir a discoteca en realidad y la cola para entrar daba miedo (normal, era de las únicas salas en toda Sevilla que no tenía lista ni reservas en un día en el que habían salido todos los universitarios antes de volver a casa por Navidad), los convencimos para irnos al pub. Nos sentamos en un pequeño reservado y nos pusimos a bailar como locos. La fotos volaban por todos lados a pesar de que estábamos bastante mal y no era algo para enseñar.


El pub estaba genial, ya que las chicas se subieron a la mesa a bailar (ya os dije que estábamos bastante mal) y no les dijeron nada, así que creo que quitándome a mi todos se subieron a la mesa en algún momento u otro. Nos lo estábamos pasando genial a pesar de todo: los chicos se subieron a bailar, Robin subió con Blair y se cayeron, pegando un culazo tremendo pero descojonándose, se rompió una copa...

En cierto momento de la noche me empezó a doler el estómago, me tumbé en un sofá y me quedé frita (bueno, di cabezadas intermitentes durante unas horas). Las chicas me avisaron al final de que nos íbamos y salimos todas de allí. El camino hasta la casa de Serena, donde todas nos quedábamos, era largo de cojones, pero a pesar de llevar tacones, se me hizo muy corto y me despejé bastante. La boca me sabía a vodka, pero me comí un chicle y con el sabor de la menta y el airecito fresco me puse mucho mejor.


Al llegar a piso de Serena, después de hablar un rato sobre la noche, lo bien que nos lo habíamos pasado y todas las cosas que habían sucedido (y no cuento aquí porque vete tú a saber quién me lee y no me apetece que ciertas personas se enteren de mi opinión de ellas de esta forma), nos acostamos. Yo me acurruqué en el sofá con Lilo, y estaba ultra agusto hasta que me empezaron a dar arcadas.

Aproximadamente cada hora (igual que cuando me emborraché en el campo) me despertaba con un dolor de estómago brutal, dejaba el nórdico y el sofá con todo el dolor del mundo, e iba al baño a que me dieran arcadas 10 minutos. Aunque en el campo no vomité, esta noche sí lo hice, aunque fuera sólo bilis cada una de las veces. Debo confesar que me acojoné bastante la primera vez, ya que ése mediodía había almorzado migas y (vale, la gente escrupulosa que no lea esto) al vomitar salió todo rojo del aceitillo del chorizo. Tardé unos minutos en caer en que aquello no era sangre y a qué venía ese color en realidad.

Nos levantamos prácticamente a mediodía, y después de unas horas hablando en el sofá y mirando las fotos de la noche anterior, me dirigí a casa. Había sido una de esas juergas que recuerdas toda tu vida con una mezcla a partes iguales de euforia y vergüenza... porque me lo pasé... Dios... ¡genial!

7 comentarios:

Aprovecha porque, no es coña, llega una edad en que simplemente trasnochar, te pone muy mal cuerpecito.

Un besito.

Yo tampoco he ido nunca a una cena de clase xD

Lileth: espero sinceramente que esa edad tarde mucho en llegar, porque para mi trasnochar es como el aire que respiro xD No digo salir, pero dormir a horas normales hace tiempo que lo olvidé.

Cris: ni tampoco te pierdes nada! Si me lo pasé tan bien fue por mis amigas, porque con la mitad de los que fueron ni intercambié dos frases en toda la noche, momento cancionero Disney aparte.

Un beso!

Me alegro de que te lo pasaras bien. Yo no he ido ni este año, ni el pasado, pero porque siempre me coincide mal el día. Y en realidad tampoco soy muy de cenas. Pero de fiesta sí que salimos de vez en cuando juntos, y lo pasamos bien. Unas mejor y otras peor. También es que con bolinia somos menos y nos conocemos más.
un beso!
¿qué tal los reyes?

JAJAJAJA!! El detalle del vómito bestial xD
Me alegro un montón de que al inal lo pasaras bien, está claro que hay que arriesgarse a todo...
En mi clase al principio pasó igual, y ahora en 3º estamos todos un poco más unidos xD
(yo no he ido a ninguna cena de clase, pero he ido directa a los botelleos!)

C: los Reyes inexistentes! xD En mi casa somos de Navidad, así que todos los regalos (en mi caso, dinero) me lo han dado el 24 :) Cuando vaya a las rebajas ya veré lo que me compro con ese dinero :P

Mikirin: Pues la cena en si fue lo peor, la verdad, así que no te pierdes nada si vas directamente a la botellona! :P

Me lo he leido del tirón y quitando el momento cogorza sofá, creo que mereció la pena la cena, eso si, la próxima bebed menos almas de cántaro jejje

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